jueves, 24 de julio de 2008

PREGÓN DE LA FIESTA MAYOR DE EL AÑO 1999 A CARGO DE JAUME VALLS PIULATS

Buenas noches,

Gracias a la Comisión de Fiestas por proponer que yo fuera el pregonero este año en esta fiesta y en éste, mi barrio.

De verdad, gracias por haberme concedido este bonito honor de dirigirme a esta multitud de amigos y amigas, mis paisanos del barrio.

Al amigo Vives, pregunté:
¿ qué hay que decir en estos casos?. Me contestó que lo que me apeteciera y, pensé, si la gente de la cultura, hablan de lo que han aprendido en la Universidad y su entorno y los políticos de lo que el partido discute en los programas, a mi, un currante casi analfabeto que, aun siento catalán no sabe escribir catalán, tocaría explicaros cómo se hace pan, de cómo se cultiva la tierra y el ganado, qué se siente cuando uno pasa hambre desde los 6 años hasta los 13, o cómo se fabrican los cojinetes para la industria, cómo se construye el Mercabarna, el Hospital de Bellvitge, el Hotel de la princesa Sofía o las piscinas Olímpicas, después pensé: cómo les voy a explicar lo que ya casi todos sabemos y han pasado por ello y más.

Entonces cambié el disco y pensé que lo mejor sería hablarnos de la historia más reciente porque, a veces, nos olvidamos demasiado pronto de dónde venimos y porque a muchos jovenes no se les ha explicado, otros porque han venido más tarde.

Esta historia, resumida, que pienso explicaros empezo en el año 1936,

viernes, 6 de junio de 2008

Sortim del armari i parlem

La descoberta del bloc dins de l'Omnia per mi a representat entrar en una nova dimensió que em provoca records que mai habia expresat i que per primera vegada surten del meu interior.

La primera necesitat que he experimentat és la de treure a l'exterior les vivencies que tenia guardades fa més de 70 anys .M'agradaria molt que la meua generació o els seus nets puguesem
compartir aquelles vivències per que no es tornin a repetir en un mon ple d'inseguritats i que
casi ningu en vol parlar.

Invito publicament a fer aquesta terapia colectiva a tots els que pugem fer a perdre la por i se valents per dir lo que portem a dins encara que ens faci plorar: SORTIM DE L'ARMARI de una vegada.

Gràcies si m'heu llegit.

Jaume el Pagés

viernes, 18 de abril de 2008

La guerra continua

En el año 1939 conocimos la escuela. Una escuela que era más un correccional donde los maestros utilizaban más el palo que la palabra, y por la tarde religión con el mismo estilo igual de violento.

A los trece años en 1943 el alcalde del pueblo además de falangista y estando en la iglesia arremete contra el hijo de un exiliado de la República dándole un cachete con toda su fuerza. Como yo era su amigo a mi medio otra. La reacción fué rápida: nos levantamos saliéndonos de la iglesia y no volviendo nunca más EN AQUEL INSTANTE CREO QUE NACE MI REBELDIA, AUN NO LO HE OLVIDADO.

Como habéis visto la guerra no terminó el 1939. Yo ví a las mujeres de los exiliados en número de 4 ó 5 pasearlas por las calles con el pelo a rape y con un guarda civil armado. Como castigo he conocido casos de acoso sexual a las mujeres que les pedían al cacique o falangista del pueblo un aval para su marido. He visto en el 44 como el pueblo se llenaba otra vez de soldados para que los maquis procedentes de la resistencia en Francia no entrasen en España.

Fue en este momento cuando un teniente chuleta que me escuchó hablar en catalán y me dio un puñetazo en la cara diciéndome "niño, habla en cristiano, no hables como los perros". A partir de aquel instante perdí mi infancia y pasé a ser adulto y empecé a pensar por mi mismo. Me quitaron la pubertad.
A modo de conclusiones:
Los supervivientes de aquella guerra fraticida tanto los pequeños como grandes yo creo que aprendimos a respetarnos incluso a humillarnos ante el invasor facista, cuando entraron en mi pueblo en enero de 1939. Nos consideramos afortunados porque en mi pueblo no entraron los moros mercenarios reclutados por Franco con derecho de conquista durante un día, cosa que hicieron en los pueblos vecinos con el consiguiente expolio de objetos de valor entre otras aberraciones.
Las humillaciones que padecimos duraron más de 40 años por obra del fascismo, fue la mano de aquellos niños de la guerra que en nuestro país en el año 1977 conquistamos la DEMOCRACIA -en mayúscula-. -Unos niños que a la vez que se hacían mayores nunca olvidaron lo que aquellos soldados les habían enseñado, luchando con nuevas formas por la democracia y la libertad en nuestro país que es España. Esta fue nuestra contribución al sueño de aquellos jóvenes soldados
que fueron asesinados en aquella cercana guerra civil.

viernes, 14 de marzo de 2008

Juegos peligrosos

A lo largo de aquel período conocíamos todo tipo de munición. Fué un periodo peligroso ya que nos familiarizamos tanto con el armamento que acabamos jugando con ello. Yo me dí cuenta más tarde, pues también manipulaba las balas y también las bombas . De mi cuadrilla murieron amigos de 7 años como consecuencia de aquellos juegos "inocentes".

Los soldados eran un continuo ir y venir de la primera línea del frente. Estaban agotados por las largas horas en las trincheras, con muchas horas sin dormir y muchos días de tensión y peligros.
Cuando estaban en este estado yo en más de una ocasión les llevaba un huevo frito que hacía mi madre para ellos, claro que ello se daba sólo con aquellos soldados que se habían ganado tu confianza. Por ello mi madre me dió mas de una regañina .

Para aquellos soldados nosotros éramos su familia y sus hijos, que tuvieron que abandonar en muchos de los casos para siempre -ya que murieron-. Creo que por ello nunca nos echaron ninguna bronca .

Creo que fue a finales de 1937 cuando los bombardeos fueron el pan de cada día. Nuestros padres tuvieron que improvisar rápidamente construyendo refugios en el corral abriendo una zanja y poniéndole vigas de madera, cañas y estiercol encima. Los aviones pasaban cada día en muchos pueblos vecinos, los destrozaban, muriendo centenares de inocentes sobre todo niños, mujeres y viejos.

Ante aquel terror mis padres optaron por coger el carro con la mula que teníamos e irnos lejos del frente. Allí en una era destartalada estuvimos un mes y decidimos que a pesar del peligro debíamos volver a casa.

Aquello era horror, miedo y pánico. Aquellos meses que siguieron fueron nuestra pérdida de ilusíon, dejamos de jugar nos hicimos adultos a los 8 años.

Lo que sigue es motivo de otro capítulo, que titularé "La pérdida de la libertad y la escuela nacional católica".

Aquí os muestro una foto de uno de los búnkers que había alrededor del pueblo Bellvis y que fueron destruídos en el año 1944. La foto es de abril del 2008.



viernes, 22 de febrero de 2008

los refugiados

Después en el 37 empezaron a llegar al pueblo camiones de refugiados del Pais Vasco, de Aragón y de Lérida capital. Se construyeron cooperativas con la tierra que habían abandonado los terratenientes a la vez que se repartían por las casas a los refugiados, todos mujeres y niños.

A nosotros nos tocó una madre y su hija, que eran vascos. Con mi madre se llevaron muy bien pero no hemos sabido nada más de ellos aunque mi madre les cedió la habitación más grande, donde dormían. Nos entendíamos mediante el español, aunque ellos hablaban vasco y nosotros catalán.

Yo era un niño de cerca de 7 años y fuí asumiendo y enriqueciéndome de sus juegos, que eran nuevos para mí, aprendiendo un nuevo idioma -el castellano- y algo del vasco. Cambiamos los peinados, la forma de vestir... para mí que empezaba a vivir, todo me enriquecía, sobretodo fue la primera vez que empezamos a jugar niños y niñas. Ya que tanto antes como cuando acabó la guerra y gobernó Franco la moral católica nos lo prohibió, siendo considerado un pecado.

Al final del 37, llegaron los soldados a miles y se cobijaron al igual que los exiliados en las eras y en los cubiertos. La mayoría tuvieron que vivir bajo los árboles, se excavaron trincheras, se construyeron nidos de ametralladoras y algún polvorín. También algunos almacenes fueron habilitados como cocinas de los soldados, pasando de ser un pueblo de 3.000 habitantes a 10.000. En esas cocinas los soldados cocinaban para el frente -al que llevaban los pucheros con camiones-, para los soldados de refresco -los que descansaban en el pueblo- y para nosotros, que muchas veces aprovechábamos para comer con ellos.

Entre los soldados y nuestras madres se intercambiaban comida por ropa y algún dinero. Los niños de aquella generación como no teníamos escuela, aprendimos de los soldados que nos explicaban por qué defendían los valores de la República, de sus familias que habían dejado en sus pueblos, etc. Había catalanes, valencianos, castellanos, andaluces, vascos, aragoneses, etc. Algunos se hicieron amigos con las chicas casaderas del pueblo. Más de una después se casó y otras incluso tuvieron hijos con soldados que después murieron en el frente del Segre y del Ebro.

Algunas de aquellas mujeres nunca pudieron rehacer su vida familiar, ya que se consideraron proscritas y madres solteras al no tener los papeles que certificaban el matrimonio -al ser casados en guerra, las ceremonias eran oficiadas por capitanes, etc.- Fueron personas que perdieron sus derechos: como hijos no tenían el apellido del padre y las mujeres nunca se consideraron viudas.


viernes, 8 de febrero de 2008

Inocencia en guerra

Era el 18 de julio del año 1936. Mi pueblo tenía 3000 habitantes y estaba cercano a Lleida capital. Hacía 3 días que había cumplido 6 años y de golpe, como consecuencia del golpe militar contra la República, mi visión sobre la realidad se produce los primeros días como una visión en blanco: no sabía ni intuía lo que pasaba ni lo que iba a pasar.

Los días que siguieron a aquel 18 de julio fueron muy activos. Todo el pueblo se volcó a defender la República, especialmente los chicos mayores que se ofrecieron para ir a defenderla al frente de Aragón, en Zaragoza y Huesca.

En el pueblo, cada semana pasaba un camión por las calles, recogiendo alimentos para el frente. Recuerdo las imágenes de hombres y mujeres llevando gallinas y cerdos para los milicianos, también harina en "coixineras", incluso algún cordero. Nosotros le llamábamos "coixinera" a la funda del colchón utilizada como saco para llevar harina.

Es en este momento que nuestros padres acuerdan construir cooperativas a partir de su propia tierra e incorporando la tierra que los terratenientes habían abandonado al ir al bando nacional. La euforia es indescriptible, el pueblo vivió una fiesta hasta que empezamos a conocer las muertes en el frente.